5 errores en las páginas web de los despachos de abogados

Image-courtesy-of-Stuart-Miles-FreeDigitalPhotos.net

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En un entorno cada vez más digital, internet se ha convertido en uno de los principales -si no en el principal- escaparate para el encuentro entre abogados y clientes. Contar con una página web es algo indispensable, y sin embargo, un porcentaje altísimo de despachos ni siquiera cuenta con ella. Esto denota una falta de atención enorme del sector a todo lo relacionado con las nuevas tecnologías de la información, y es patente incluso entre aquellos despachos que sí han dado el paso de estar en internet; Las páginas web de los despachos de abogados comparten una serie de errores que analizo en esta entrada.

1. La web no está pensada para el cliente.

Primer y capital error. Todos los demás se relacionan en mayor o menor medida con este concepto. Y es algo que, mirando desde fuera con una mirada mínimamente crítica, resulta sumamente claro: Las páginas web de los despachos de abogados no están hechas pensando en el cliente. ¿En qué se traduce ésto, a efectos prácticos?

  1. Diseño: No hablo de si el diseño es bonito o feo, ya que la estética es algo puramente subjetivo. Por mal diseño me refiero a que la organización general de la web es poco amigable y no invita a navegar por ella, a detenerse a conocer más del despacho y de los servicios que ofrece. Si añadimos la tendencia a incluir textos muy grandes en un tamaño de fuente diminuto, la experiencia del visitante va a ser mala.
  2. Usabilidad: Muy ligada al punto anterior. Las “pestañas” tienen que servir para algo, ser lógicas en su uso. Mantenernos dentro de la web, no sacarnos a servidores externos como se da a menudo cuando existe un acceso privado para clientes.
  3. Información de contacto: Debe ser clara, fácil de encontrar, y completa. Un contraejemplo: Firma legal con 4 sedes. En el contacto aparecen 3, la cuarta se nombra al final de la página. Y solo se facilita el teléfono de contacto de la primera de ellas. Si existe formulario de contacto: tiene que funcionar, obligatoriamente, o se pierde la oportunidad de captar al cliente.
  4. Contenidos: Los contenidos que se ofrecen al público son para clientes, no para otros abogados. Deben filtrarse, adecuarse y hacerse comprensibles para que les resulten de utilidad.

2. Imagen de marca poco desarrollada.

La imagen de marca no es solo el logo. El logo no es más que el símbolo que representa los valores del despacho, todo aquello que lo hace diferente y por tanto merecedor de la confianza del cliente. Por tanto, al hablar de imagen de marca poco desarrollada me estoy refiriendo a la inclusión de elementos tan necesarios, pero desafortunamente tan ausentes, como:

  1. La propuesta de valor del despacho: Qué es lo que le hace mejor que otros, qué gana el cliente al confiar su asunto a mi despacho y no a cualquier otro.
  2. Posicionamiento y segmentación: Cuál es la apuesta del despacho en términos del tipo de servicio que ofrece. ¿Es una boutique legal? ¿U ofrece un servicio generalista? ¿A qué tipo de clientes se dirige?
  3. Diferenciación: Decir que “ofrecemos un trato individualizado” ya no es un elemento diferenciador. De hecho, no solo resulta un lugar común, si no que muchas veces resultará contraproducente si el servicio no está a la altura de las expectativas del cliente

3. Encontrar la web es cuestión de suerte.

Con unas 90.000 firmas de servicios legales en España, con que solo un 10% tenga página web, ya se genera un número inmenso de páginas visitables. Solo desde este punto de vista, el que encuentren la web de tu despacho ya es una cuestión complicada. Competir por uno de los primeros puestos en Google es complicado. Y sin embargo, las búsquedas tienden a ofrecer como primeros resultados bastantes links a directorios. Y no es un tema menor, puesto que junto con la poca cantidad de webs de empresas jurídicas existentes, la estrategia digital es otra de las grandes asignaturas pendientes.

4. Poca relevancia de los perfiles profesionales.

La relación cliente-despacho solo es posible realizarla de una manera: Con la interacción entre personas. Para el cliente, saber quién se va a ocupar de su problema es un asunto de importancia capital. Por ello, los perfiles de los profesionales del despacho necesitan ir más allá de incluir sus nombres en una lista. Los clientes quieren saber más. Su trayectoria, su campo de especialidad… quieren hacerse una idea previa de la persona y el profesional que se esconden detrás de un nombre.

5. Poca adecuación para el uso en dispositivos móviles.

La penetración de los dispositivos móviles en nuestras vidas es una tendencia al alza. El uso de smartphones, tablets… se ha convertido en algo cotidiano y comienzan a ser una de las principales plataformas de acceso a internet por parte de los usuarios, que disfrutan de un consumo de información continuo y desde cualquier lugar. En este sentido, es altamente recomendable que la página web del despacho se adecúe a estas plataformas, cosa que en la actualidad no se da.

Como conclusión a esta larguísima entrada: La página web es una herramienta imprescindible para la estrategia de captacion de clientes del despacho, y no basta simplemente con tener una. Debe cumplir, ante todo, una premisa fundamental:

La web es para los clientes. Cuando la visitan, interactuan directamente con el despacho. Por eso, debe estar a la altura.

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